¿Qué son los mantos acuíferos?

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Posted: 1 septiembre, 2021
Category: Nuestro Planeta
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Un acuífero se define como una formación geológica que está constituida por una o más capas de rocas, capaz de almacenar y ceder el agua. Se sitúa en el suelo en la zona denominada “zona saturada”.





Los acuíferos se caracterizan por poseer una permeabilidad y una porosidad determinada, los cuales son parámetros que definen las características hidráulicas del acuífero, es decir, el movimiento del agua depende del tipo de rocas del suelo.





Los mantos acuíferos se forman gracias a las aguas pluviales que se infiltran en el suelo hasta llegar a estratos impermeables que impidan el paso del agua y se deposite entre las rocas subterráneas. Las aguas pluviales que se infiltran en el suelo permiten recargar de agua las rocas porosas de los acuíferos.





Los acuíferos se pueden clasificar de varias maneras según el criterio que se utilice:





  • Características litológicas: detríticos y carbonatados.
  • Tipo de huecos: poroso, kárstico y/o fisurado.
  • Presión hidrostática: libres o no confinados (en contacto con el aire y separado por la zona no saturada), confinados o cautivos (sometidos a una presión superior a la atmosférica y en zona totalmente saturada) y semiconfinados (algunas capas confinadas son semipermeables).
  • Extensión: acuíferos locales o puntuales (pequeña extensión) y acuíferos regionales (muy extensos).




Cuando el agua fluye por el acuífero, sirven como conductos de transmisión de agua subterránea a zonas de recarga como pueden ser lagos, pantanos, manantiales, pozos u otras estructuras de captación. En cambio, cuando se topan con rocas impermeables, promueven los depósitos de almacenamiento de agua, zonas que puede ser utilizada como área de extracción de agua siempre que no exceda la recarga porque, en ese caso, acabarán por secarse.





Los mantos acuíferos o también llamada agua subterránea tienen una función muy importante en nuestro planeta; ya que es un recurso un tanto económico puesto que nos brinda agua para consumo humano.





• Una zona de saturación, que es la situada encima de la capa impermeable, donde el agua rellena completamente los poros de las rocas. El límite superior de esta zona, que lo separa de la zona vadosa o de aireación, es el nivel freático y varía según las circunstancias: descendiendo en épocas secas, cuando el acuífero no se recarga o lo hace a un ritmo más lento que su descarga; y ascendiendo, en épocas húmedas.





• Una zona de aireación o vadosa, es el espacio comprendido entre el nivel freático y la superficie, donde no todos los poros están llenos de agua. Cuando la roca permeable donde se acumula el agua se localiza entre dos capas impermeables, que puede tener forma de U o no, vimos que era un acuífero cautivo o confinado. En este caso, el agua se encuentra sometida a una presión mayor que la atmosférica, y si se perfora la capa superior, fluye como un surtidor, tipo pozo artesiano. Perforando el terreno hasta la zona de saturación es como se obtiene un pozo ordinario, mientras que, como vimos, la formación de un manantial surgente o pozo artesiano se produce en un acuífero cautivo, cuando el nivel piezométrico "virtual" aflora en la superficie y las aguas surgen al exterior.





Si se excava o perfora la tierra para conectar con un acuífero, a través de pozos y/o galerías filtrantes se puede explotar esta masa de agua para consumo humano, agrícola o industrial. La capa freática es el acuífero subterráneo que se encuentra a poca profundidad relativa y que tradicionalmente abastece los pozos de agua potable. Es, obviamente, la capa más expuesta a la contaminación procedente de la superficie.





El agua subterránea se encuentra normalmente empapando materiales geológicos permeables que constituyen capas o formaciones a los que se les denominan acuíferos. Si se excava o perfora la tierra para conectar con un acuífero, a través de pozos y/o galerías filtrantes se puede explotar esta masa de agua para consumo humano, agrícola o industrial. La capa freática es el acuífero subterráneo que se encuentra a poca profundidad relativa y que tradicionalmente abastece los pozos de agua potable. Es, obviamente, la capa más expuesta a la contaminación procedente de la superficie.





En determinada área, estos grandes depósitos tienen sitios de recarga. Los sitios de recarga, generalmente están en zonas de montaña, donde el agua de la lluvia se filtra a través del suelo y se acumula bajo la tierra, varios metros abajo. Mantener las zonas de recarga de los acuíferos libres de actividades humanas contaminantes es esencial pues, con algunas gotas de combustible u otras sustancias, podemos perder miles de litros de agua pura.





Limpiar un acuífero que se ha ensuciado puede tomar decenas o, incluso, cientos de años. Si el contaminante ha llegado muy profundo en el acuífero, difícilmente podamos recuperarlo. Las zonas de recarga son el primer paso del funcionamiento en los mantos acuíferos por lo que, desde ese momento, podemos empezar a cuidar el agua que permanecerá en ellos por cientos o miles de años, sosteniendo a diferentes poblaciones.





El agua desciende a través de diferentes capas de suelo con arcillas, piedras de diferentes dimensiones y texturas, hasta llegar al acuífero libre; una zona de agua expuesta al medio externo y, generalmente, en contacto con ríos, lagunas y otros cuerpos de agua. Tras atravesar la capa confinante –o el suelo con características semi permeables– el agua llega al acuífero cautivo, aquel acuífero que tiene agua almacenada que no está expuesta a la superficie. Todo se mantiene conservado gracias además al fondo del acuífero, una capa impermeable que sella el suelo y hace que funcione como una gran tinaja.


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